Pocas ciudades han sabido enamorarme tanto como Valencia, España. Ya sea por la arquitectura o por la historia, quizá por la gastronomía o su estilo de vida calmo y descomplicado. Ha de ser por el aire fresco, los enormes parques, o incluso la vida nocturna. ¿Habrá sido la tranquilidad que se vive o que, para ser una ciudad europea, tiene precios bastante accesibles? No sabría decirlo, pero para alguien que suele inclinarse más con los destinos naturales, yo mismo quedé sorprendido de que una ciudad me cautivara de tal manera, que realmente volví a casa con el firme propósito de volver.
Y es que Valencia es una ciudad de…
