Más de la mitad de los europeos no saben que, en cuestión de horas, las bombillas halógenas pasarán a la historia. A partir del 1 de septiembre no se podrán ni fabricar ni vender este tipo de lámparas en todo el territorio de la Unión Europea.
Parece un cambio sutil, casi anecdótico. Pero según la Comisión Europea se conseguirá un ahorro de electricidad equivalente al consumo anual de 11 millones de hogares y una reducción de la factura de la luz de un 15%. Es decir, se va un clásico de la iluminación tradicional, pero lo que viene es mucho mejor. O eso creemos.
