Para dejar clara mi postura me gusta iniciar mis intervenciones recordando que el coche privado, eléctrico o no, es la antítesis de la movilidad sostenible y que, además, sólo en Europa, hay unos 275 millones de coches más que al inicio de siglo, lo que representan un 25% más y una ocupación de espacio público inmensa.
El espacio que ocupa el coche en la ciudad es completamente desproporcionado y el coste de oportunidad que esto supone es sencillamente enorme, tan grande que resulta casi imposible medirlo. Ese es el verdadero caballo de batalla para conseguir una movilidad verdaderamente sostenible en las ciudades: recuperar el…
