Aunque no existe ninguna frontera natural que lo limite con el resto del país galo, el sur de Francia tiene un carácter especial, además de un paisaje con una colección de aldeas, pueblos y pequeñas ciudades que es una auténtica delicia. Ya sea a orillas del Mediterráneo, asomándose al Atlántico o anidadas en el corazón de los Pirineos, estas localidades cautivan con su legado medieval y sus arraigadas tradiciones montañesas o pesqueras.
Aunque su tamaño podría indicar lo contrario, merece la pena dedicarle un…
