Todo se planificó en una celda de una cárcel francesa y se ejecutó en una finca ubicada en el municipio malagueño de Torrox. Cuando los agentes llegaron hasta ella, encontraron restos de sangre y el cuchillo con el que habían amputado parte de la oreja izquierda de la víctima como si fuese un pitbull. Un ciudadano marroquí que permaneció 11 días secuestrado por un alijo de tres toneladas de hachís como causa y que sufrió una forma de tortura que se extiende entre las redes del narco que operan en el litoral sur del país.
La Policía Nacional ha detenido a dos ciudadanos franceses —uno en el país galo y otro en la Costa del…
